2do Lugar en el 6to concurso Me lo contaron mis viejos del Centro cultural comunitario Pabellón 83

Escribir el cuento La Costurera me fue un placer indescriptible. No busco catalogarlo como una obra maestra, especialmente considerando la rica tradición literaria de mi ciudad. Más bien, se trata de un homenaje a la memoria de mi familia y abuelos.

Recuerdo que quien me habló por primera vez de mi bisabuela fue mi abuela Juana Carrillo Nova, fallecida ese mismo año (2015), con quien aprendí muchísimo y a quien dedico este logro. 

Donatila Gallegos, mi bisabuela, tuvo una vida marcada por el esfuerzo y el sacrificio, reflejo de muchas mujeres de la zona del carbón que vivieron un desplazamiento histórico injusto.

Reivindicar su memoria es un acto de justicia. La Costurera, quien durante su vida adulta dio tanto a quienes la rodeaban al punto del abandono personal, debe ser recordada no solo como un familiar que no conocí, sino también como un símbolo de nobleza y humildad, testigo de que los fuertes escriben la historia.

Con valentía, reivindico a mi bisabuela, a mi abuela y a mi madre, y junto a ellas, a todas las mujeres del carbón.

Este cuento me permitió obtener un inesperado segundo lugar en la premiación, un reconocimiento que me honra profundamente.

De izquierda a derecha, Consejera regional Tania Concha, Pamela Uriarte directora de la Fundación CEPAS, Arturo Vergara Sánchez, poeta y gestor cultural; Rigoberto Acosta Molinet, escritor y primer lugar y el escritor Tulio Mendoza Belio.

De izquierda a derecha, concejal Juan Villa, periodistas del CFT, concejala Tamara Concha, escritor Rigoberto Acosta Molinet, encargado de bibliotecas de la fundación CEPAS Víctor Muñoz y concejal Vasili Carrillo Nova.

De izquierda a derecha Arturo Vergara Sánchez, periodista del CFT Lota Arauco, poeta Alejandro Concha M. y Rigoberto Acosta Molinet, escritor del libro El Niño que vive en mí y primer lugar del concurso.

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